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Desde mediados de 2008, cuando inició la crisis económica y financiera, se han visto numerosas iniciativas nacionales e internacionales que pretenden limitar la severidad de la recesión y disipar al máximo los efectos de ésta sobre la economía real. Sorprendentemente, el componente de medidas destinadas a proveer protección social fue la excepción y no la regla en la mayoría de las iniciativas.

En lo que concierne las respuestas nacionales a la crisis en el área de la protección social, se han visto dos tendencias principalmente: la primera corresponde a la inclusión de estímulos para la protección social dentro del paquete de medidas de respuestas a la crisis, y la segunda el recorte de los recursos destinados a financiar el presupuesto social. A nivel internacional sobresalen las iniciativas de las Naciones Unidas, el G20 y la OIT. Como se discutirá más adelante, tanto las iniciativas nacionales como la coordinación a nivel internacional son cruciales para la recuperación y para prevenir efectos perversos de la crisis sobre el componente social.

Las respuestas nacionales a la crisis en el área de la seguridad social son muy importantes porque se basan en mecanismos de protección social ya existentes. Los sistemas de seguridad social pueden extenderse en una crisis pero no pueden crearse de la nada. Cada política que se vaya a implementar debe ser coherente de acuerdo a su contexto y debe hacer uso de las capacidades administrativas existentes. Las respuestas nacionales diferirán naturalmente según las características del mercado laboral y de los arreglos institucionales del sistema de seguridad social. No hay que olvidar que a nivel local se tiene mejor información sobre el funcionamiento de las instituciones y de otros elementos que son definitivos para que las políticas sean efectivas. Aún más, el éxito de las políticas está muchas veces condicionado a que se logre un consenso entre los distintos agentes de la sociedad, sobre las medidas que se deben implementar. Un ejemplo de este consenso es el debate de cuánto debe gastarse y quién debe financiar estas iniciativas.

Otro argumento a favor de las respuestas en el área de la seguridad social se origina en los distintos componentes del paquete nacional de estímulos. En esta crisis, grandes montos de dinero han sido inyectados a bancos o a grandes empresas en peligro de bancarrota, trayendo consigo el peligro de convertirse en políticas que empobrecen a países vecinos. Los paquetes de medidas en países industrializados terminan afectando directamente la competitividad de la industria de los países de menor ingreso, quienes no tienen los recursos necesarios para financiar grandes programas de estabilización, ni fácil acceso a los mercados financieros internacionales (ver sección Desafíos para países de bajos ingresos).

El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (UN DAES) calculó que el mayor impacto de la coordinación internacional de las políticas se da en los países de bajos ingresos. Esto se ve ilustrado en la figura de abajo, donde la línea roja muestra la recuperación en un escenario donde hay coordinación y la línea negra la recuperación en ausencia de coordinación.

What is true for the general economic situation is also true for the social security schemes. Where social security systems are in place and are used by the respective governments to act as counter-cyclical economic and social stabilizers, this puts a heavy burden on the schemes' balance. Nevertheless, this expenditure must not be eschewed as the social fallout of the crisis can cost a lot more in the long run if it is not tackled now. The experience of past crisis e.g. shows that shrinking household budgets in poor environments lead to a deterioration of the health status. Equally, skills are lost if workers remain unemployed and without training for a long time. The investment in social security during the crisis is an investment in recovery. The international community is well advised to support generally sustainable social security schemes of poorer states - potentially with loans - and to provide donor funding for cash benefits to states, which do not have the resources to stage the necessary counter fiscal measures by themselves. International action is thus especially needed with a view to the developing countries. The international initiatives in the field of social security to counter the crisis are introduced here.

As showed above, national as well as international actions are equally indispensable and have to complement each other in crisis response, one cannot substitute the other. For social security, crises like this one are decisive moments as the need to be better prepared for future economic downturns becomes obvious. This should be used both by governments and the international community to take stock of gaps and deficiencies in existing programmes with a view to improve and reform.

Página actualizada 2009-10-19 por

 
Jaime Arevalo
jaimearevalo@hotmail.com